

La Dianium romana ( antes poblado ibérico, luego fenicio, romano , musulmán , castellano...) me ha resultado mucho más que interesante. Es una ciudad viva, brillante ( ayudó mucho el cielo limpio-por fin - de nubes y de lluvia constante), un mar de azul intenso y blancos veleros, yates, barquillas de pesca.
Hemos salido temprano de Benidorm, hoy que Hugo no tiene trabajo y Vicente ha venido a quedarse con nosotros un par de días. Sus conocimientos históricos, mejor dicho: su amor por la Arqueología y el Arte, nos han hecho disfrutar aún más de este paseo.
Estos alicantinos tienen un lujo de transporte : unos tranvías modernos y rápidos, lo mismo te llevan al extremo de la Alicante norteña ( la Marina Alta , como Vicente nos comenta) que al sur ( la Marina Baja , por supuesto). El trayecto es un regalo para el turista: va siguiendo la costa que es una belleza : Calpe, Altea , Benissa, son un mar de pinos, naranjos, cipreses vigilados por el bello perfil de la palmera, siempre presente.
El colorido, intenso. La luz transparente nos trae a la memoria la pintura fresca y vital de Sorolla. !Qué bello es esto!
Desgraciadamente no podemos parar en cada estación.
Pero Denia no defrauda. La entrada es el Puerto, la Lonja el Club Náutico y un precioso muelle deportivo.
Por la otra banda, la ciudad. Entrar por el casco antiguo , silencioso este día festivo y casi sin gente ( inceíble si pensamos que estamos en plenas fechas navideñas y más aún si lo comparamos con el estruendo que hemos dejado en Las Palmas ).
Las tiendas y la calidad de las mismas nos hacen pensar en el alto nivel de vida que tienen sus habitantes.
Las casas, bajas - terreras como las llamamos en Canarias- muy bien cuidadas.
A Hugo le llama la atención su colorido: unas pintadas de azul intenso, otras rojo granate, alguna de un lila atrevido le sugieren efectos fotográficos y nos va haciendo retratos individuales teniendo un fondo alusivo y distinto cada uno. No las he visto, pero como es tan imaginativo en sus encuadres, seguro que han quedado bien.
Comemos una magnífica fideuá, unos entrantes de chipirones y jamón picadito acompañado de croquetas deliciosas de pescado y aunque no pensaba probar nada más, sigo con un tercer plato, postre , turrones y , al final, me tomo el frío y dulcísimo licor que nos ofrecen, típico de la zona ( cuyo nombre Vicente se encarga de informarnos, pero no lo recuerdo ).
Por la tarde, el castillo.
Toda la mañana hemos estado viendo las murallas que rodean esta alcazaba, castillo y luego palacio, pero situado - como todos los castillos y fortalezas- tan en alto, que Luis teme la subida.
No hay por qué. Se hace a través de unos magníficos jardines que poco a poco, van dejando ver distintas panorámicas de Denia : ahora el monte Montgó, ahora el puerto y el mar inmenso, más allá la llanura y los campos de naranjos y mandarinas, al otro lado la ciudad .
Al fin llegamos a lo alto. Muchas ruinas desperdigadas, el antiquísimo aljibe, restos de diferentes siglos y el interesante Museo Arqueológico que por no ser excesivamente grande tiene a su favor que puedes recorrerlo con calma, y los paneles con la información precisa te dejan la sensación extraña de cercanía con otros mundos antiguos que ahora sientes hermanos: fenicios, romanos,
Fin de la excursión y más ganas de seguir viendo esta hermosa tierra : otro día iremos a la Marina Alta.
1 comentario:
Menos mal que al menos este viaje tuvo un día totalmente bueno, jajaja :) Realmente Denia era muy bonita. Me ha dado mucha nostalgia leyendo esta entrada y la anterior...
Un beso,
Hugo
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