Sí, voló y voló.
La historia es larga, pero hoy es 31 de diciembre de 2009 y no vamos a cerrar el año sin" cerrar" el blog con una historia.
Todo empezó el 22 de diciembre. En Benidorm, Hugo espera que no le fallemos el día de Navidad.
El vuelo sale hacia Madrid a las 11:10 . Gino nos espera con puntualidad germánica a las 9:15 a la puerta de casa para acercarnos al Aeropuerto- !Y no se me retrasen o no podrán facturar! -amenaza.
Este viaje está muy preparado. Llevamos TRES maletas : una grande y dos pequeñas. ¿Por qué tanto maletaje? Amigo... es que tenemos que llevar un edredón tamaño cama de 1,50 mts. y de plumas , pero de nivel de calor 5 , el más alto y con más plumas dentro.
Además va un juego de sábanas de la misma medida, pero de franela ( por el frío de Benidorm ...¿que no? Verán, verán, no nos precipitemos).
De plumas va la historia, pues dentro de la maleta que sí se facturará, va una nevera portátil que debe contener- por este orden- un pavo relleno de frutos secos, asado, y, a continuación, congelado !!previamente desplumado, faltaría más!. Dos pequeños Tupperwares contienen la salsa del asado y otros dos llevan , por supuesto, bien congelados, dos tipos de potaje hechos con amor por mamá, que soy yo y , como dice Hugo :"La alimentación, tu monotema", !Es tan delgado que sólo sueño con cebarlo...y no hay forma, es igualito que su abuelo Manolo y su bisabuelo Don Pío.
La tercera maleta también va a tope : ésta lleva su regalo de Navidad, un portátil última generación : léase de tamaño Network, pero no de los pequeñísimos. Lo he elegido de bastantes "gigas" y la pantalla más grande dentro de su género ( no quiero que Hugo se quede cegato buscando los iconos liliputienses)
El vuelo sale con dos horas de retraso. Ya sabemos que no podremos enlazar con el de Alicante, que - todo muy estudiado - sólo nos haría esperar una hora en elAeropuerto.
Al llegar a Madrid, sin salir de Tránsito, nos espera una cola de hora y media ante las oficinas de Atención al Cliente : parece que en este vuelo todos nos pusimos de acuerdo para enlazar con otros vuelos , ya inexorablemente perdidos.
Al fin nos dan una tarjeta de embarque para las 20 horas. Llegaremos a Alicante a las 21 h. pero aún tendremos tiempo de coger una de las últimas guaguas que te dejan en pleno Benidorm
( Avenida de Europa, para más precisión, aunque esta palabra se demostrará pronto que la desconocen en el Aeropuerto...pues no habrá vuelo a las 20 h).
Cancelado dice la amenazante pantalla...
Empiezo a pensar por dónde andará la maleta facturada y con mi pavo dentro...
El Aeropuerto se ha convertido en el Infierno ( y Dante no voló nunca, así que el pobre no supo, de verdad, lo que era un infierno siglo XXI , me río yo de las torturas medievales ).
De nuevo a la cola de Atención ¿al Cliente? yo dudo mucho de que Iberia se haya enterado de que eso somos. Esta vez la cola nos duró 2 horas y media... El servicio no se reforzó esos días ¿para qué si no se podía volar con el temporal de nieve? Debíamos sufrir, de todos modos, así que cuatro personas aguantaban el chaparrón ( era más que eso, el estrés y la impotencia del viajero tenía los nervios rotos a casi todos).
Delante mío pasaron tres Chaquetas Rojas que iban disfrazados. Sí, disfrazados pues se habían encasquetado unos impermeables negros por encima para no ser reconocidos, pero se olvidaron cerrarlos y les vi la patita. Me abalanzo literalmente sobre ellos, que a toda velocidad toman un pasillo rodante rumbo a la guerra. Les pregunto y uno me responde con cara de perro que ahora nopueden atenderme. Les persigo y llegamos al origen del griterío que llevábamos escuchando tiempo y tiempo. Eran los pasajeros de un vuelo a Milán.
Escucho: llevan tres días esperando poder salir y los rojos encapuchados les comunican que van a sacarlos en !Autobús! No oigo bien y no sé si hasta Milán... se forma tal batalla que llega la Guardia Civil . Los vemos pasar escoltados como presos y al frente los embozados de rojo de tapadillo.
Ahora nos dicen que saldremos a las 21:30 y nos dirijimos a la puerta de embarque.
Menos de una hora después, el monitor de la tal puerta se apaga.
Silencio. Miedo. De nuevo consultamos los paneles de salida. Ni rastro del vuelo de las 21:30.
De nuevo ante la larguísima cola ante la susodicha Atención al...(mejor dejarlo, no voy a ponerme antipática con los pobrecitos empleados, aunque alguno nos falte al respeto y la media de atención sea de 20 minutos por cada... eso," cliente" , vamos.)
Ahora saldremos ¿saldremos? a las 23:30.
Eso creíamos. Por no hacer más larga la historia, tuvimos que aceptar la solución milanesa, iríamos en guagua hasta Alicante ...Dicha guagua salió a la 1:30 del día siguiente ( !por fin vemos a un chaqueta roja! entró en la guagua, no a pedirnos disculpas, no,no que está feo, sino a cortarnos - muy formal él- las tarjetas de "embarque") .
Llegamos a Alicante a las 7 de la mañana.
Desde que salimos de casa ( el día anterior ) habían pasado 22 horas y cuando llegamos, por fin, a casa de Hugo cumplimos las 24.
La maleta llegó cuatro días después; los comistrajes- pavo volador incluido- fueron sin ceremonias a la basura, sin entierro ni nada. La ropa, bien gracias: algo mojadilla y olorosa a Pedro Jiménez.
!Qué película se ha perdido! !Qué obra de teatro más jugosa!
(la de historias dramático-cómicas escuchamos en ese largo día!
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