No sé el nombre de esos dos "armarios" de Guinea_Bissau que ayer me alegraron la vida. Les cuento: íbamos en el coche a buscar comida preparada- era domingo y no tenía ganas de meterme en la cocina- subíamos por una avenida con una enorme pendiente y de muchos carriles. de pronto, el coche se cala. Conduce mi marido- que no se pone tan nervioso como yo cuando se trata de coches- y le da una y otra vez al arranque. Nada. Los coches pasan a nuestro lado y alguno toca la bocina .Probablemente alguno cree que estamos de pic-nic. Luis me dice que salga del coche y2dirija" la circulación mientras él va a delizarlo - estamos enpendiente- dirigiéndolo hacia la acera. No encuentro por ningún lado el chaleco verde fosforito. Salgo y me veo a dos grandes subsaharianos que preguntan muy sonrientes qué nos pasa. Rápidamente se ponen a ayudar y elcoche queda aparcado. uno de ellos se ríe de nosotros . Ha descubierto la "avería" : nos habíamos quedado sin gasolina. No importa , ellos nos van a acercar a una gasolinera. Yo veía a los ángeles del cielo con sus alas y todo en aquellos dos armarios negritos.
Dicho y hecho, en un momento estuvimos de regreso. Aceptaron una propina por el gran favor y nos dejaron con una gran alegría. Hay "gente" que ayuda y además de buen humor.¿A que les gustó la historia? Pues eran inmigrantes.
2 comentarios:
Hoy es siempre todavía y AUN NO ES MAÑANA, compañera.
Suele parecer a veces que esto de hablar a la red es una especia de autismo inutil y sólo por eso me he atrevido a hacerte este comentario.
Te he leido, soy profesor, no estoy jubilado... pero "oteo" las voces amigables en el espacio este de la red. N estas sola (formas parte de un conjunto familliar armonico) pero tienes cosas que decir. DILAS... otros ojos las observaran y seguro que las aprovecharan...
Gracias Angel-Pio por tu comentario, llegó cuando ya pensaba que esto de escribir a lo bobo era eso, una bobería.
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