jueves, 31 de enero de 2008

Adiós enero ( adiós amiga)

Se acabó el mes. Se murió Saro sin avisar. Era una querida compañera . No nos veíamos mucho, pues ella se jubiló mucho antes que yo y porque su Instituto no era el mío. Pero coincidíamos en los conciertos- o por la calle - y siempre teníamos charlas muy interesantes. Era de las personas que de verdad hablaban, no escondiéndose tras palabras huecas, inteligente y aguda , además de bien informada. A todos nos ha descolocado su muerte, pues la enfermedad dio la cara el mes pasado. No sé en qué momento fue consciente de lo que ya tenía encima, creo que todos tendemos a engañarnos en eso, pero ...Saro era Saro y si fue así lo siento más. Ayer no pude escribir de ella, ver la esquela en el periódico sin saber siquiera que estaba mal, fue algo que me revolvió. Ir al tanatorio y encontrarme con sus hijos y su marido me descompuso del todo. Por la noche dormí a saltos. Todo el día pensaba en lo que yo sentí cuando murió mi madre, siendo yo aún muy joven. El desamparo.
Los hijos cuyas madres no llegan a conocer a sus propios nietos, notan esa necesidad durante años. No es el vacío que una madre muy mayor deja. Esa tristeza queda para siempre como algo que no pudo llenarse cuando correspondía.
Adiós Saro, adios.

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