
Una comedia española siempre es un riesgo porque sus directores no corren riesgos o porque piensan que a los españoles sólo nos hace reír la chabacanería , el falso acento andaluz ( ¡Qué cruz llevan , los pobres ¡ ) o la frase grosera y soez.
No es el caso de Sánchez Arévalo. Su primera película, aquella Azuloscurocasinegro , ya nos dejó claro que sus inquietudes son distintas.
En esta película coral donde tres primos representan a tres personajes : el hipocondríaco José Miguel ( Adrián Lastra) , Julián , el chulo ( Raúl Arévalo ) y Diego el protagonista un romántico lleno de indecisiones ( Quim Gutiérrez ) a cuyo alrededor se teje la historia, tras ser abandonado por su novia cuando iban a casarse.
Estos primos y mucho más que amigos, deciden huir hacia delante : salen disparados de la iglesia hacia Comillas, el pueblo de su infancia, en busca de la serenidad perdida en la ciudad y de Martina, aquella novieta juvenil de Diego : Martina ( una interpretación inteligente de Inma Cuesta, sin que tenga que apoyarse en su belleza ).
Los enredos se complican con otros personajes, antiguos vecinos , como el interpretado por otro actor fetiche de Sanchez Arévalo : el del antiguo propietario del cineclub del pueblo ( Antonio de la Torre ) hoy convertido en ruina y que va a ser rescatado por el primo chulo, al que aquel ayudó siendo adolescente y cuya relación da pie a una serie de gags con las constantes referencias a directores de cine, años de películas o actores, en un ejercicio de nostalgia por lo que representó el cine en sus vidas y como acto de reivindicación del propio Sánchez Arévalo.
Un niño en las películas puede robar plano a grandes actores y algo de esto hay en la interpretación de Marcos Ruiz que forma tandem hipocondríaco-cómico con José Miguel y de esta unión saldrá la curación para ambos.
Comillas es el último personaje de esta historia y sus fiestas son otro ejercicio de nostalgia.
Daniel Sánchez Arévalo dedica su película a su padre, el inolvidable Ramón Sánchez , dibujante cántabro que tanto atrapaba a los mayores como a los niños, en aquellos programas de tarde - cuando sólo existían dos canales de televisión - dedicados a los niños y en los que él, con una gracia similar a la del mago Tamariz , iba hablando con mucha gracia a la vez que pintaba, pero con gran acierto, no nos dejaba claro , hasta su conclusión, qué era lo que estaba dibujando, de manera que la sorpresa siempre se producía.
Un verano, pasando unas vacaciones en Santander con los niños , supimos que Ramón Sánchez exponía en una sala de la ciudad. Poder conocer a aquel personaje tan simpático de la tele , a mis hijos les emocionó. De aquella visita nos llevamos un gran libro ( en todos los sentidos, también el tamaño era enorme ) con sus dibujos, que hoy seguimos conservando.
Comprendo que el hoy director de cine haya situado la historia en las tierras de su infancia y la dedicatoria al padre, pues es una comedia de humor y de amor.
En resumen, una película amable, tierna y con buenos recursos de comicidad que no llevan a la carcajada sino a la sonrisa con la que sales del cine : recomendable y de agradecer .
Ficha Técnica:
DIRECTOR Daniel Sánchez Arévalo
GUIÓN Daniel Sánchez Arévalo
MÚSICA Julio de la Rosa
FOTOGRAFÍA Juan Carlos Gómez
REPARTO Quim Gutiérrez, Raúl Arévalo, Adrián Lastra, Inma Cuesta, Antonio de la Torre, Clara Lago, Nuria Gago, Alicia Rubio, Marcos Ruiz
PRODUCTORA Atípica Films / Mod Producciones
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