Y por amor. Eso es lo más importante. Cuando la novia tenía que decir - ante el altar - la fórmula ritual de : "Yo, xxx, prometo ante Dios...." la voz se le quiebra por la emoción y lágrimas a duras penas contenidas . Fue inevitable que también nos contagiáramos del nudo en la garganta y el corazón latiendo con fuerza de Leticia la Bella ( García Márquez, de haberlo sabido antes, no habría llamado así a su Remedios )
La ceremonia - tan cuidada por la madre, tan trabajada en todos sus detalles- tampoco nos dejó indiferentes. !Cuántas llamadas de teléfono,cuantas citas con músicos y soprano! El resultado lo mereció,pero doy fe de que ella se dejó la piel.
La trompeta trae a los oídos resonancias del Norte Europeo. El novio es irlandés y tan guapo como ella. La "Entrada del Príncipe de Dinamarca " resultó acorde con el alto y larguirucho Eoin atravesando la Basílica presumiendo de madre, tan parecida a Shirley Mc.Laine que hace pensar si no tendrán ambas la misma ascendencia céltica.
En las lecturas, hermanos de ambos leen en inglés y español. También los sacerdotes alternaban sus respectivos idiomas y así ningún invitado quedó in albis.
Al salir el weather hizo los honores. Frío y nebuloso. Muy irlandés, pero sin lluvia. Fotos y más fotos. !Qué guapísima está Melela! Por fin ha dejado la teoría de "no hacer sombra a la novia", además - con la experiencia adquirida en la otra boda, ahora está relajada y dispuesta a pasárselo en grande.
Así fue. Desde la llegada a los Jardines de la Marquesa , con la entrada de un grupo de "Gofiones" - timple a todo trapo y guitarras parranderas - nos arrancamos a cantar y bailar olvidando el aperitivo.
Pepe se echa un novio y se juran amor eterno...mientras dure la boda. Bailan como locos por entre camareros y cabezas "tocadas" aunque no de la realeza, pero muy reales en su diversión.
Entramos a la gran carpa y la decoración no defrauda. Centros de flores aéreos, que dejan hablar entre sí a los comensales sin romperse la nuca.
Manteles a rayas verde y blanco a juego con los centros y el color dominante : aquí el verde no sólo es esperanza, sino el color nacional irlandés.
Con la tarta y el Moët llega el baile. Nada de un clásico vals . Los novios han decidido que su boda sea como ellos la quieren y no siguiendo convencionales tradiciones.
Se imponen los 40 Principales: !todos a bailar !
Con las servilletas , una tarjeta del príncipe de pelo dorado que vivía entre estrellas nos recuerda su mensaje de amistad :
...Si tu m'apprivoises, nous aurons besoin l'un de l'autre.
1 comentario:
hola escritora!!!!!!!!
los recien casados dsd su luna d miel en mauricio t mandan un beso muy fuerte y muchas gracias por las fotos y por tus palabras, bellisimas, q envidia no poder escribir tan bien, pero bueno, lo importante es q t lo agradecemos enormemente y nos hace mucha ilusion q t haya parecedo una boda divertida, q mona,... besitos y esperemos q hasta dentro d poco, en las palmas o en dublin.
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