domingo, 12 de septiembre de 2010

La luna y el agua : Fin del verano



Ha sido inesperado : hemos pasado una semana en un pueblo de León y !Hacía mucho calor!.

Ana, que es co-dueña de la casa junto a sus cuñados, no se lo podía creer.todos sus viajes a esta tierra - ya fuera verano, primavera o invierno, fueron fríos.
"A León hay que llevar siempre chaquetas" - me decía.
Este año ha sido inusual. La uva se recogerá dentro de una quincena - es muy interesante ver las nuevas cosechadoras, como van pasando fila a fila arrastrando con ellas los racimos y cómo luego los vacían en la bodega sin que tenga que intervenir ninguna mano- La bodega del vino , que este año se ha llevado el Primer Premio Europeo al vino de su uva ( la "prieto picuda )está construida por debajo del nivel de las viñas, así los trabajos de vaciado de uvas, y - más importante- la temperatura dentro, se mantiene siempre fresca.

Nos hemos estado bañando en la piscina casi todos los días, pero el más agradecido fue cuando volvimos de Urueña, villa amurallada, y que ha sabido reinventarse transformando sus casas en librerías, montones de ellas donde encuentras de todo : libros descatalogados, nuevos y "de viejo".
Pero...hacía un calor de mil demonios y sus infiernos respectivos. Llegar a casa a las 9 de la noche...y saltar a la piscina fue uno de esos placeres con los que la vida te consuela de vez en cuando. En remojo seguimos hasta las diez, con la luna leonesa mirando sorprendida .

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