domingo, 4 de abril de 2010

Una excursión a Tejeda

En Viernes Santo, la ciudad está vacía. La gente se ha ido a las playas del Sur , porque en la capital soplan los alisios que traen consigo una fina capa de nubes.Gracias a ellas no nos asfixiamos de calor en los meses de Abril, Mayo y Junio, después desaparece el alisio y hace calor como en todas partes.

En fin, que cogimos la ruta del centro ( esta isla tiene tres “caminos” importantes : el Sur, el Norte y el Centro )Mi preferida es ésta última porque es muy montañosa, verde.O sea ,puro campo . La agricultura solventó el problema con mucha dificultad : durante siglos se han ido desmontando laderas en forma escalonada, mantenidas por paredes de piedra que también son trabajosas ( pero no rompen la perspectiva natural y , además de útiles, son bellas por sí mismas) .
La carretera va bordeada por eucaliptos, que perfuman el aire y dan sombra.Parece que se trajeron de Australia hace siglos y, aunque no son convenientes a nuestro clima – pues necesitan humedad – aquí han arraigado. Con los años , se han tenido que talar muchos , pues sus raíces , demasiado cerca de la carretera, levantaban ésta una y otra vez . Se ven muchas ramas partidas por el último temporal , que cerca de Tejeda fue durísimo.
No recuerdo si los vientos huracanados eran de 170 o 200Km/H… pero sí tengo claro que debió ser terrorífico, viendo como fue en la ciudad, en mi calle, en mi casa…


Hace un día de sol espléndido.Poco a poco, a medida que vamos subiendo, la temperatura baja más. 17 grados, 15, por último 13. Esto es al llegar al pueblito de San Mateo, ya cerca de la cumbre a donde nos dirigimos. Se ha metido una espesa niebla y la sensación de haber regresado al invierno nos encanta. Duró poco, a sólo unos kilómetros, la niebla quedó atrás y la veíamos como una capa blanca flotando sobre el paisaje que dejamos minutos antes. También es hermosa esta perspectiva.

Ahora el sol hace brillar las agujas de los pinos que se han ido adueñando de las montañas. No muy lejos de Tejeda se encuentra el hermoso bosque del Pinar de Tamadaba. Hoy no iremos allí, pues en estas fiestas suele ser un hervidero de gente que, aprovechando el buen tiempo, las vacaciones y las ganas de aire libre que siempre tenemos los canarios, se han ido de acampada. El cabildo preparó hace años esta zona con barbacoas y mesas de madera. Lo demás lo pone el campo y las ganas de divertirse.Las guitarras, el canto de folías , isas y malagueñas resuenan entre los pinos.

Llegamos a la Cruz de Tejeda : como el aire está transparente y sin nubes, vemos perfectamente los roques del Bentayga y el majestuoso Roque Nublo ¿Conocen esta canción cantada por Alfredo Kraus? A mi me emociona ( y no creo ser la única ).Al fondo, muy al fondo se ve la otra isla : Tenerife .

Disfrutamos del aire fresco , resuenan trinos de pájaros acá y allá que, lamentablemente no sé diferenciar , como lo harían sin dificultad mi padre o Miguel Delibes…Tampoco puedo trasmitir los olores de miles de flores : violetas, blancas margaritas, amarillas , retamas y amapolas. El pino canario tiene una elegante silueta, no es informe ni tampoco achaparrado. Su olor no logra borrar el de la cocina del Parador de Tejeda, adonde nos dirigimos para “darnos un homenaje” por invitación de un hijo .

Gracias Hugo , nos has regalado algo más que eso. Ha sido un día completo.

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