martes, 9 de marzo de 2010

Reencuentros

Fuimos a Madrid - Ana y yo - a la boda de Pacite. Nunca había visto una pareja tan feliz en el día de su boda. Por lo general, los novios están nerviosos o pendientes de que todo salga bien- lo que no les deja disfrutar- o de ellos mismos... si están o no están guapos, etc...

Ellos, no. Desde la entrada a la iglesia se les veía radiantes y cómplices . Los comentarios entre ellos, en mitad de la ceremonia, les hacía sonreír una y otra vez . El cura era simpático y también les daba motivo, nada envarado hacía comentarios sobre la tardanza en llegar de la novia , o nos engañaba con la lectura " a la contra" de las escrituras.

Pacite tiene muchos motivos para ser feliz. Ha recobrado su libertad tras unos años de equivocación, afortunadamente cerrados. Encontró en Javier un amor que se traslucía en las miradas entre ambos y en lo bien que se compenetran . Él es profundamente simpático y , lo más importante, una muy buena persona, aunque no sea guapo - se ha quedado completamente calvo, siendo joven- además de tener una gran familia en todo el sentido del término : están muy unidos y son muchos.

Tenían todo pensado : no sé en que momento desapareció la novia durante la cena , pero sé que reapareció con su ramo de novias dividido en tres ramos, muy bien confeccionados y enlazados por una cinta del mismo color que la original. Se dirigió, primero a su hermana Coque y al darle el ramo se abrazaron un gran rato, porque estaban llorando a todo llorar. Yo tampoco pude dejar de hacerlo, pues con ese abrazo estaban llenando la ausencia de su madre, mi prima Pacita, la mujer más dulce, sacrificada y siempre con alegría- hasta cuando consolaba a alguien - una madre que se murió tan pronto, dejando al pequeño con sólo doce años.

Pacita fue la protagonista invisible, pero sentida, en la boda. La esposa que le ha faltado tanto a Juanra que no sale de la depresión desde que murió hace cinco años.

Yo tengo su foto en este cuarto, delante del sillón donde leo por las tardes y encuentro su mirada y su sonrisa cuando levanto la cabeza.

He dejado a medias la historia del ramo de novia: otro se lo entregó a una prima enamorada de un canario ( prima por parte de padre ) y el tercero a Marta, ( prima por parte de madre, todo muy bien pensado ) y la única hija - de los nueve que tiene la prima Charo- que no se ha casado.
Marta es muy linda, pero es aún más simpática y desenfadada, así que ni corta ni perezosa se vino corriendo a su madre ( Charo está viuda desde el año pasado y aún pasándolo muy mal por la muerte de Vin ) . Le soltó el ramo diciéndole : Mamá, para que te cases.
Charo no lo dudó un segundo, siempre ha sido rápida de reflejos, y se lo devolvió :
A mi no me enredéis. Este es para ti y que sea prontito.


Ana y yo hemos estado encantadas volviendo a reencontrarnos con todos. Al día siguiente de la boda, Marilina volvió a reunirnos en su casa a veinte o más y terminamos de poner al día las vidas de la parte de allá y la de esta parte , de toda la familia. Nos vinimos con pena de no tenerlos más cerca.

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