
Me cansó. Y no me importa decirlo. Ayer fuimos a ver esta ópera con bastante entusiasmo, pues la crittica puso los ensayos por las nubes.
Me parecieron cinco horas pesadísimas. Está muy claro que , a estas alturas , Wagner no es mi autor preferido como compositor de óperas. Exige de sus intérpretes un nivel altísimo- dicho esto en toda su extensión- pues además de hacerles cantar - desde la primera nota - con toda su fuerza, expandiendo la voz al máximo, tienen que permanecer en esa tesitura desde el principio hasta el final, sin descanso.
Mi crítica , por supuesto, no va contra los magníficos intérpretes de Tristán (John Fredrich West) ni de Isolda ( Jeanne Michèle Charbonnet ) o de Brangania ( Petra Lang) que brillaron por su calidad de voz , su enorme esfuerzo físico y su entrega.
Tanto uno como otra, los amantes están permanentemente en escena y permanentemente en tensión dramática. Aquí veo uno de los fallos de Wagner : la ópera, como cualquier obra dramática exige momentos de distensión , contrastes y diferentes "estaciones emocionales" hasta llegar al clímax... y aquí desde el principio hay una extrema tensión . Sin pasar por diversos estados , la acción ( decir la inacción estaría más cerca de la verdad ) aburre
Por otra parte, al no componer arias al estilo italiano , el conjunto es un todo sin diferenciaciones, muy pocos momentos pueden considerarse arias .
Los coros tampoco tienen su rol , apenas cantan ( sólo coro de hombres ) y el director de escena
tuvo el acierto de darles el papel de actores , confiriendo más movilidad a alguna escena.
Por último, Wagner es considerado un filósofo por seguir a Schopennhauer en la teoría de que la muerte es el ideal de "vida", pues en ella el amor será eterno y sin sufrimientos... Lo malo es que esta idea se repite una y mil veces, dicha de todas las formas posibles, a lo largo de los tres actos, en larguísimos recitativos-monólogos.
Dejo para el final a MARIO PONTIGGIA. Su trabajo es aquí lo que más cuenta. Es el director escénico, así como diseñador del magnífico vestuario y la muy atractiva escenografía .
En ella el azul es el color predominante, símbolo de la noche eterna por la que suspiran los amantes. Siento no haber encontrado otra foto que los bocetos del propio Pontiggia para "Operísima" , pero son de gran plasticidad y con muchos recursos escénicos. La conjunción de colores con el vestuario también resultaba armoniosa .
De gran modernidad, sin embargo no era de esas escenografías que apenas dejan a los cantantes moverse o lo hacen con dificultad.
Son de resaltar el segundo y tercer acto : en aquel el escenario está visualmente dividido entre un bosque sugerido por troncos altísimos por donde los amantes juegan o son espiados y la casa en dos planos ( arriba el balcón o atalaya donde Brangania vigila) y el espacio liberado abajo para movimiento actoral.
El tercer acto presenta un espacio enmarcado en lo alto por una fuga visual de arcos que se pierden en el infinito, como esqueletos de animal, y un entramado lateral de armazones metálicos - a mi me hicieron recordar las imágenes de la estructura de las Torres Gemelas, tras haber ardido - también en fuga visual - en este caso lateral , que amplían ópticamente el espacio opresor de las múltiples muertes.
Un gran trabajo ( y lo que tiene más mérito , con muy poco presupuesto ).
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