jueves, 19 de noviembre de 2009

Un mundo a la medida .



Cuando oigo hablar a los niños, cambio por dentro y siento - porque ellos lo trasmiten- una confianza en el mundo, la ilusión que ellos viven como real sobre cualquier fantasía o cuento.
Me encanta escucharles y seguir su juego. Agarrar sus manos mientras me cuentan las historias del colegio o los comentarios sobre las películas animadas que estén viendo.
Ayer, Victor , que no llega a tres años, veía "Piti Pan" y se adelantaba a los gruñidos del Capitán Garfio , sin miedo alguno porque se conoce la peli al dedillo y sabe de lo que Campanilla y Piti Pan son capaces.
Aurorita con cuatro años ya me quiere , después de pasar un tiempo en que sólo quería a su abuela ( y a sus padres, claro). Ahora me pone la cabeza en mi falda y deja que juegue con su pelo, pero lo que más piden ella y Vitito es que les cuente un cuento. Siempre los mismos.
Dani, ya tiene seis, pero es muy ingenuo y tiene mucha fantasía. Viene a casa y ya me está pidiendo las plastilinas: sacamos "el mantel" ( Una bolsa grande de plástico, partida por la mitad para agrandar el espacio) y nos ponemos a construir un mundo : botes de pesca y tiburones acechando, montañas y volcanes en plena erupción, caracoles gigantes que comen panes verdes o rojos...una cunita para una muñeca con ojos de lentejas...

Voy jugando con mis sobrinos-nietos y me olvido del resto del mundo. Con ellos siento paz y equilibrio: "el mundo está bien hecho" como decía el poeta ( ¿Salinas? no recuerdo).

Dentro de tres meses tendré a mi propio nieto . Antes de que nos demos cuenta, empezará a hablar y decir disparates. Su media lengua lo hará más divertido.

!Qué ganas tengo de que llegue eso!

No hay comentarios: