Últimamente estoy haciendo lo que no se puede hacer. Me siento a escribir, simplemente porque sí.
Tal vez espero, como dicen los grandes, que "la inspiración te llega trabajando", pero no es así en mi manera de entender la literatura !Dios, qué palabra tan importante!
En fín, en lo que sea que sea escribir.
Las banalidades diarias ( yo preferiría "vanalidades", pues es de cosas vanas, vacuas y vacías de lo que va la palabreja, la ortografía tiene estos errores), no merecen ser pasadas al papel ( otra correción, esta vez a las frases hechas: no hay papel en el espacio virtual y cibernético ¿Cómo llamarlo ahora?)
Tal vez espero, como dicen los grandes, que "la inspiración te llega trabajando", pero no es así en mi manera de entender la literatura !Dios, qué palabra tan importante!
En fín, en lo que sea que sea escribir.
Las banalidades diarias ( yo preferiría "vanalidades", pues es de cosas vanas, vacuas y vacías de lo que va la palabreja, la ortografía tiene estos errores), no merecen ser pasadas al papel ( otra correción, esta vez a las frases hechas: no hay papel en el espacio virtual y cibernético ¿Cómo llamarlo ahora?)
Soy de muchos mundos y he tenido muchas vidas. Fui una, cuando niña, y ya no me reconozco en aquella niña, sino en pequeños recuerdos. Otra en aquella terrible adolescencia y la compensación llegó a los veinte años: estudiante feliz en la feliz Salamanca , lejos de casa, independiente, fui otra, muy distinta de la que era antes y de la que he sido después. Mujer casada y profesora hastiada, madre y ahora ...los hijos ya no están en casa, la profesión desapareció y con ella muchas relaciones que echo de menos- culpa mía, no pongo nada por mi parte para conservarlas- por eso escribo sin ton ni son, porque esta etapa aún está vacía y quiero llenarla, pero aún no he aprendido el nuevo oficio de la jubilación.
Tantos "yo" han desaparecido de mí, que no me reconozco cuando, a veces, me vienen imágenes de cosas que viví y, mucho peor, cuando otros me recuerdan una vida- la mía - de la que no queda nada en mí. Debo ser muy olvidadiza o mi cerebro borra en exceso...
Tantos "yo" han desaparecido de mí, que no me reconozco cuando, a veces, me vienen imágenes de cosas que viví y, mucho peor, cuando otros me recuerdan una vida- la mía - de la que no queda nada en mí. Debo ser muy olvidadiza o mi cerebro borra en exceso...
Sin embargo, nunca he aceptado que la gente diga "que ya se le pasó el tiempo" de esto o de aquello. Me he rebelado ante la resignación con que se suele decir eso.
Soy peleona por naturaleza y quiero mantener abiertas las puertas de la vida. Se me pasará "el tiempo" cuando éste me abandone ( a eso no me podré oponer, desgraciadamente), pero mientras esté aquí es Mi Tiempo.
Sólo tengo que encontrar a la nueva Mária que soy ahora. Sigo buscando.
Sólo tengo que encontrar a la nueva Mária que soy ahora. Sigo buscando.
2 comentarios:
Yo escribo setecientas cincuenta palabras nada más levantarme, mientras desayuno (a lo largo del día escribo algunas más en cuanto puedo). Por supuesto muchos días lo que cuento no tiene ningún valor, en el sentido del valor que se espera de algo escrito, pero todas y cada una de esas palabras tienen otro valor, algo tan increíble que se ha convertido para mi en lo más importante de la mañana, algo que no me puedo saltar bajo ningún concepto, aunque tenga que madrugar para hacerlo.
Con esta práctica tienes garantizado encontrarte a ti misma, a tu nueva yo (a la vez que te reconcilias con las viejas yo-es y todo su entorno, lo que hicieron y lo que les hicieron), pero hay más, mucho más. De pronto entre las banalidades surge algo que te cambia el día, tomas una decisión rotunda, otros días reflexionas sobre donde quieres que vaya tu escritura, otros lloras como una niña por cosas que ocurrieron hace años y muchos otros relatas los sueños de la noche antes de que se escapen (yo tengo ya una enorme colección de sueños apuntados).
Todo merece la pena ser escrito, es lo que yo creo. Incluso las banalidades. Éstas tienen que ser escritas de una vez para dejar de incordiar y así dejar la cabeza y la mano despejada para cuando llegan las grandes ideas.
Me alegra haberte encontrado.
Gracias aminúscula, pensaré lo de que "todo debe ser escrito, para dejar así espacio a otras cosas...Muy interesante.
Publicar un comentario