Ayer volvimos. Lo mejor del viaje ha sido estar todos juntos estos días.
Antes de salir tenía miedo a no poder seguir el ritmo de Gino, Dara y Hugo, pues treinta años más, son muchos años a la hora de caminar incansablemente por una ciudad inabarcable ( de Luis no digo nada porque nació caminando y su resistencia es increíble, pero aún así hubo un día que yo pude más que él y seguí cuando prefirió irse al hotel a descansar ). Dara me decía : ya tendrás tiempo de descansar cuando vuelvas a casa.
Tenía razón, anoche dormí de un tirón y esta mañana me levanté sin jet lag ni cansancio.
Del viaje hay mucho que contar. Gino lo preparó todo, día por día y así salió tan bien que tengo la sensación de que no me perdería en Nueva York si ahora me dejaran allí.
El padre y el hijo no han parado en sus respectivos "oficios" fotográficos, esa ciudad es increíble y ahora vendrá la competición por ver quien la retrató mejor. A mí me quedan imágenes en la retina como, por ejemplo, los judíos en su barrio : ellas- mayores, jóvenes y niñas - con faldas por debajo de la rodilla, medias de un horrible color amarillento y pelo tapado por un pañuelo algunas, ellos con abrigo-gabardina negro, sombrero delmismo color y a ambos lados de las orejas los típicos tirabuzones. Miras y no te puedes creer que ese barrio esté en una ciudad tan siglo XXII.
Y a la vez, son los mismos que nos atendieron en una enorme tienda dedicada sólo a la fotografía, donde con una eficiencia impactante - cada vendedor a medio metro de otro y conectados cada uno ( !eran cientos ! ) a su propio ordenador desde donde hacían los pedidos al almacén y antes de acabar de pedir llegaba al vendedor- como un milagro- una caja de plástico ( transportada por unas vías que recorren el techo de cada planta ) el empleado te lo entregaba ipso facto para comprobar que era eso lo que querías. Salimos de allí asombrados por la eficacia del sistema.
Esa es una de las características que me han enamorado de América. Todo funciona con rapidez y la gente te atiende sin agobios ( si un negocio necesita a 20 yo creo que contratan a 30, todo se hace con rapidez y sin que tengas que dejarte el alma para conseguir lo que sea).
Otra característica es que siempre te tratan con amabilidad, sin adulación, son naturales y si pueden ayudar no pierden tiempo, ya están haciéndolo. No sólo me refiero a que por las calles te ayudan si te ven perdido aún antes de que lo pidas, es por todas partes. En los restaurantes lo entiendo porque sus propinas dependen de ello, pero aún así no deja de ser una ciudad que puede ser difícil para vivir y trabajar por lo que te asombra la buena voluntad y el buen ánimo con que se hace todo. Hugo - que es muy perspicaz- siempre estaba atento a esos detalles y nos los hacía ver .Tanto nos habían hablado de la entrada al país y el paso por la Aduana pero pasamos el control- muy riguroso- en menos de media hora ( había una larga cola delante de nosotros ) porque dos policías sólo estaban para agilizarla y lo hacían mientras charlaban entre ellos, sin perder de vista qué mostrador iba a quedar libre.
Cuando entras a tomar un café o comer, ya te están poniendo los vasos de agua delante- por desgracia helada, tienen esa costumbre aún en pleno invierno - ( estábamos entre 2º grados y 10º, siempre mucho frío ).
Antes de salir tenía miedo a no poder seguir el ritmo de Gino, Dara y Hugo, pues treinta años más, son muchos años a la hora de caminar incansablemente por una ciudad inabarcable ( de Luis no digo nada porque nació caminando y su resistencia es increíble, pero aún así hubo un día que yo pude más que él y seguí cuando prefirió irse al hotel a descansar ). Dara me decía : ya tendrás tiempo de descansar cuando vuelvas a casa.
Tenía razón, anoche dormí de un tirón y esta mañana me levanté sin jet lag ni cansancio.
Del viaje hay mucho que contar. Gino lo preparó todo, día por día y así salió tan bien que tengo la sensación de que no me perdería en Nueva York si ahora me dejaran allí.
El padre y el hijo no han parado en sus respectivos "oficios" fotográficos, esa ciudad es increíble y ahora vendrá la competición por ver quien la retrató mejor. A mí me quedan imágenes en la retina como, por ejemplo, los judíos en su barrio : ellas- mayores, jóvenes y niñas - con faldas por debajo de la rodilla, medias de un horrible color amarillento y pelo tapado por un pañuelo algunas, ellos con abrigo-gabardina negro, sombrero delmismo color y a ambos lados de las orejas los típicos tirabuzones. Miras y no te puedes creer que ese barrio esté en una ciudad tan siglo XXII.
Y a la vez, son los mismos que nos atendieron en una enorme tienda dedicada sólo a la fotografía, donde con una eficiencia impactante - cada vendedor a medio metro de otro y conectados cada uno ( !eran cientos ! ) a su propio ordenador desde donde hacían los pedidos al almacén y antes de acabar de pedir llegaba al vendedor- como un milagro- una caja de plástico ( transportada por unas vías que recorren el techo de cada planta ) el empleado te lo entregaba ipso facto para comprobar que era eso lo que querías. Salimos de allí asombrados por la eficacia del sistema.
Esa es una de las características que me han enamorado de América. Todo funciona con rapidez y la gente te atiende sin agobios ( si un negocio necesita a 20 yo creo que contratan a 30, todo se hace con rapidez y sin que tengas que dejarte el alma para conseguir lo que sea).
Otra característica es que siempre te tratan con amabilidad, sin adulación, son naturales y si pueden ayudar no pierden tiempo, ya están haciéndolo. No sólo me refiero a que por las calles te ayudan si te ven perdido aún antes de que lo pidas, es por todas partes. En los restaurantes lo entiendo porque sus propinas dependen de ello, pero aún así no deja de ser una ciudad que puede ser difícil para vivir y trabajar por lo que te asombra la buena voluntad y el buen ánimo con que se hace todo. Hugo - que es muy perspicaz- siempre estaba atento a esos detalles y nos los hacía ver .Tanto nos habían hablado de la entrada al país y el paso por la Aduana pero pasamos el control- muy riguroso- en menos de media hora ( había una larga cola delante de nosotros ) porque dos policías sólo estaban para agilizarla y lo hacían mientras charlaban entre ellos, sin perder de vista qué mostrador iba a quedar libre.
Cuando entras a tomar un café o comer, ya te están poniendo los vasos de agua delante- por desgracia helada, tienen esa costumbre aún en pleno invierno - ( estábamos entre 2º grados y 10º, siempre mucho frío ).
Dedicamos la mañana del domingo- como buenos newyorkinos - a pasear por Central Park, hacía un sol espléndido y había mucha gente.
Allí no nos sorprendió verlos en camiseta , pero la tarde que fuimos a Brooklyn ( qué barrio tan bonito y qué paseo al borde del río con las impresionantes vistas de Manhatan al atardecer enfrente del paseo ) pero con un frío que acuchillaba , dos parejas de novias, con vestidos ligeros, posaban para el fotógrafo...mientras se pelaban de frío, pero aún más sorprendente era ver a deportistas sudando la camiseta como si estuviéramos a 30º...Cuando llegamos al puente de Brooklyn el cielo estaba pasando del rojo violento- era un atardecer sin nubes- al naranja, después al morado y poco a poco se hizo de noche. El espectáculo se hizo aún más sobrecogedor: se fueron iluminando los rascacielos que teníamos enfrente y el mismo puente con la guirnalda de colores que siempre hemos visto, pero que no tiene nada de empalagoso ni cursi viéndolo al natural.. .El cine no ha hecho justicia a tanta belleza. Pero puedo asegurar que Gino ( y su padre ) sí que lo hicieron. Las fotos , que vimos esa noche desde las propias cámaras, son magníficas.
Dara aguantó posando para Gino- que se volvió loco fotografiando cada ángulo que nosotros ni siquiera habíamos visto - y no sentían el frío ( bueno, yo creo que ella sí, tiene un mérito que no se puede valorar si no se ha estado allí con el aire húmedo y 4º ya sin sol) . Serán las únicas fotos con paisaje humano pues Gino no quiso nunca hacer fotos ni del grupo ni individuales, y mucho menos prestarme su cámara . A Hugo y a mí nos asustaba como se plantaba en medio del tráfico para sacar fotos de la calle estrechándose por el efecto de los rascacielos, o bien sacar el ejército de coches que se le venía encima. Estoy deseando ver esas fotos porque dejarse la piel de esa manera tiene que tener sus frutos...
Otro aparte es el metro. En realidad nos pasamos el día usándolo- menudo tute le dimos a la tarjeta Metrocard, ( puede decirse que la empresa nos subvencionó el transporte) , pues no pagamos por ella ni la mitad de lo que usábamos el metro- . No tiene nada de peligroso ni de sucio ( si tenemos en cuenta lo grande que es la ciudad ) no sé cómo se las arregló Giulliani cuando fue alcalde, pero no hay peligro ni en el metro ni enla ciudad ( por supuesto no entramos en el Bronx de noche...) Hemos visitado mucho y nunca vimos nada que nos pareciera peligroso, ni robos ni tirones a la española. Claro que se venden armas como si fueran salchichones de Vich, pero la calle es muy segura. Debe haber policías de paisano en número considerable.
Y por hoy voy a dejarlo. Mañana trataré de seguir contando, porque no quiero que este viaje se me olvide y con el blog puede quedar más fijado que con mi memoria. Ciao .
Allí no nos sorprendió verlos en camiseta , pero la tarde que fuimos a Brooklyn ( qué barrio tan bonito y qué paseo al borde del río con las impresionantes vistas de Manhatan al atardecer enfrente del paseo ) pero con un frío que acuchillaba , dos parejas de novias, con vestidos ligeros, posaban para el fotógrafo...mientras se pelaban de frío, pero aún más sorprendente era ver a deportistas sudando la camiseta como si estuviéramos a 30º...Cuando llegamos al puente de Brooklyn el cielo estaba pasando del rojo violento- era un atardecer sin nubes- al naranja, después al morado y poco a poco se hizo de noche. El espectáculo se hizo aún más sobrecogedor: se fueron iluminando los rascacielos que teníamos enfrente y el mismo puente con la guirnalda de colores que siempre hemos visto, pero que no tiene nada de empalagoso ni cursi viéndolo al natural.. .El cine no ha hecho justicia a tanta belleza. Pero puedo asegurar que Gino ( y su padre ) sí que lo hicieron. Las fotos , que vimos esa noche desde las propias cámaras, son magníficas.
Dara aguantó posando para Gino- que se volvió loco fotografiando cada ángulo que nosotros ni siquiera habíamos visto - y no sentían el frío ( bueno, yo creo que ella sí, tiene un mérito que no se puede valorar si no se ha estado allí con el aire húmedo y 4º ya sin sol) . Serán las únicas fotos con paisaje humano pues Gino no quiso nunca hacer fotos ni del grupo ni individuales, y mucho menos prestarme su cámara . A Hugo y a mí nos asustaba como se plantaba en medio del tráfico para sacar fotos de la calle estrechándose por el efecto de los rascacielos, o bien sacar el ejército de coches que se le venía encima. Estoy deseando ver esas fotos porque dejarse la piel de esa manera tiene que tener sus frutos...
Otro aparte es el metro. En realidad nos pasamos el día usándolo- menudo tute le dimos a la tarjeta Metrocard, ( puede decirse que la empresa nos subvencionó el transporte) , pues no pagamos por ella ni la mitad de lo que usábamos el metro- . No tiene nada de peligroso ni de sucio ( si tenemos en cuenta lo grande que es la ciudad ) no sé cómo se las arregló Giulliani cuando fue alcalde, pero no hay peligro ni en el metro ni enla ciudad ( por supuesto no entramos en el Bronx de noche...) Hemos visitado mucho y nunca vimos nada que nos pareciera peligroso, ni robos ni tirones a la española. Claro que se venden armas como si fueran salchichones de Vich, pero la calle es muy segura. Debe haber policías de paisano en número considerable.
Y por hoy voy a dejarlo. Mañana trataré de seguir contando, porque no quiero que este viaje se me olvide y con el blog puede quedar más fijado que con mi memoria. Ciao .
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