martes, 5 de febrero de 2008

En el mar, a las siete.

Gino siempre ha sido de "grandes pasiones". A los nueve años se hizo con una publicación semanal sobre pájaros y se sabía los nombres y características de los más extravagantes. Un domingo, íbamos en coche y se nos cruzó uno muy bonito y como lo más normal del mundo nos soltó : Es una avutarda . Hay muchas en España. ( a los demás se nos puso cara de tontos y no porque fuera redicho, nada más lejos de Gino) . De sorpresa en sorpresa, poco después se "adentró" en el mundo de los faraones y sus tumbas, jeroglíficos... algo bastante comprensible, pues el mundo de ultratumba tiene mucho gancho para los niños. Te daba conferencias sobre este faraón o aquella faraona ( que no cantaba flamenco ni tenía bata de cola, pero era mucho más guapa y enigmática) . Nunca se ha aburrido y sus maquinaciones tampoco nos dejaron tregua durante los años de adolescencia. Pero un día conoció a Dara. De eso hace por lo menos, doce años o más y de esa pasión no se quiere curar . Ella le sigue en todas sus aventuras, artísticas o de riesgo, y lo dos lo pasan bien. Esta tarde también nos ha enredado a su padre y a mí. ¿Que a dónde nos lleva? Pues sólo a la playa, en febrero y a las siete de esta tarde. A ella la mete de medio cuerpo en el agua. A nosotros sólo hasta media pierna ( tiemblo ya ¿Doce o trece grados? ) . Seremos los "iluminadores", pues nos toca llevar los focos mientras él hace las fotos correspondientes. Si la foto no pasa a la historia, en mi memoria, seguro que lo hará . En la fotografía ha descubierto no sólo una afición, sino mucho más.

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